Introducción


La civilización maya de las tierras bajas floreció desde 1000 a. C. hasta 1500 dC en y alrededor de la península de Yucatán. Conocida por su sofisticación en la escritura, el arte, la arquitectura, la astronomía y las matemáticas, esta civilización aún está oculta por un bosque inaccesible, y aún quedan muchas preguntas sobre su composición.

En 2016, la Iniciativa Lidar de Pacunam (PLI, por sus siglas en inglés) realizó la encuesta lidar más grande hasta la fecha de la región maya, mapeando 2144 km2 de la Reserva de la Biosfera Maya en Guatemala. Los datos de PLI han permitido caracterizar asentamientos antiguos e infraestructura en una franja extensa, variada y representativa de las tierras bajas mayas centrales.

Razón Fundamental


Los estudiosos aplicaron por primera vez la tecnología lidar moderna al área maya de las tierras bajas en 2009, enfocando el análisis en el entorno inmediato de los sitios individuales.

El PLI cubre dos veces el área de cualquier encuesta anterior e involucra a un consorcio de académicos que realizan análisis colaborativos y complementarios de toda la región de la encuesta. Esta cooperación entre académicos ha brindado una perspectiva regional única que revela una población antigua sustancial, así como complejas modificaciones del paisaje previamente no reconocidas a gran escala en las tierras bajas centrales de la península de Yucatán.

Resultados


El análisis identificó 61,480 estructuras antiguas en la región de estudio, lo que resulta en una densidad de 29 estructuras / km2. Al controlar una serie de variables complejas, estimamos una densidad promedio de ~ 80 a 120 personas / km2 en el período Clásico Tardío (650 a 800 CE).

La extrapolación de esta densidad de asentamientos a la totalidad de los 95,000 km2 de las tierras bajas centrales produce un rango de población de 7 millones a 11 millones. Sin embargo, la distribución de los asentamientos no es homogénea; encontramos evidencia de (i) áreas rurales con baja densidad general, (ii) zonas periurbanas con pequeños centros urbanos y poblaciones dispersas, y (iii) zonas urbanas donde una sola ciudad grande integraba una población más amplia.


La encuesta de PLI reveló un paisaje muy modificado para la agricultura intensiva, necesario para sostener poblaciones en esta escala. Lidar muestra sistemas de campo en humedales bajos y terrazas en las zonas altas. La escala de los sistemas de humedales y su asociación con poblaciones densas sugieren una planificación centralizada, mientras que las terrazas de tierras altas se agrupan alrededor de las residencias, lo que implica una gestión local.

El análisis identificó 362 km2 de terreno agrícola modificado deliberadamente y otros 952 km2 de tierras altas no modificadas para uso potencial. Aproximadamente 106 km de calzadas dentro y entre sitios constituyen evidencia de conectividad inter e intracomunitaria. En contraste, las características defensivas importantes apuntan a la desconexión social y al conflicto a gran escala.

Conclusion


Los 2144 km2 de datos lidar adquiridos por el PLI alteran las interpretaciones de los antiguos mayas a escala regional. En los millones de habitantes, una población antigua se distribuía de manera desigual en las tierras bajas centrales, con diversos grados de urbanización. Los sistemas agrícolas encontrados en lidar indican cómo estas poblaciones fueron apoyadas, aunque una distribución irregular sugiere la existencia de una economía agrícola regional de gran complejidad.

La inversión sustancial en infraestructura en características integradoras (calzadas) y características conflictivas (sistemas defensivos) resalta la interconectividad del antiguo paisaje maya de tierras bajas. Estas perspectivas sobre los antiguos mayas generan nuevas preguntas, refinan los objetivos para el trabajo de campo, provocan el estudio regional en paisajes continuos y hacen avanzar la arqueología maya hacia una era audaz de investigación y exploración.[1]

Si usted encuentra alguna relación con el Libro de Mormón, por favor deje su opinión en los comentarios.


[1] http://science.sciencemag.org/content/361/6409/eaau0137

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