Durante miles de años, muchas personas en todo el mundo han aceptado la idea de que los objetos físicos pueden utilizarse con propósitos sagrados. La Biblia afirma que Dios obró por medio de objetos como la vara de Aarón, una serpiente de bronce o el Arca del Convenio. Más adelante Jesús sanó a un hombre ciego aplicando saliva en los ojos de este.
El Libro de Mormón describe el propósito sagrado de determinadas piedras. En uno de sus pasajes, el hermano de Jared le pidió al Señor que tocara dieciséis piedras pequeñas, que eran “blancas y diáfanas, como cristal transparente” (Éter 3:1). Después de que el dedo del Señor tocara las piedras, estas proporcionaron luz a los jareditas mientras atravesaban el océano. Otro versículo habla de piedras sagradas que “clarifiquen a los ojos de los hombres las cosas que tú escribirás” (Éter 3:24).
En los días de José Smith, algunas personas decían tener un don para “ver” o recibir mensajes divinos o sobrenaturales por medio de piedras de vidente. Estas creencias provenían de la Biblia y de las tradiciones culturales europeas que llevaron los inmigrantes a unos incipientes Estados Unidos. José Smith y su familia aceptaban esas creencias, y en ocasiones José utilizaba piedras que encontraba en el camino para ayudar a sus vecinos a encontrar objetos perdidos o buscar tesoros enterrados.

Cuando José Smith recibió las planchas de oro en 1827, también recibió con ellas unos instrumentos de traducción: “dos piedras, en aros de plata” que utilizaban “los ‘videntes’ en los días antiguos” (José Smith—Historia 1:35). El Libro de Mormón se refiere a estos instrumentos como “intérpretes”. Al parecer, durante la traducción del Libro de Mormón José Smith utilizó ambos instrumentos —los intérpretes y su piedra de vidente— indistintamente.

Estos funcionaban de manera similar, y los primeros Santos utilizaban a veces el término “Urim y Tumim” para referirse a la piedra de vidente así como a los intérpretes. El Profeta recibió también varias de las revelaciones que actualmente se encuentran en Doctrina y Convenios por medio de esos instrumentos de revelación. A medida que José iba adquiriendo experiencia en los asuntos espirituales, con el tiempo comenzó a recibir revelación sin estas ayudas.


Recursos de la Iglesia

“La traducción del Libro de Mormón”, Temas del Evangelio, topics.lds.org.
Richard E. Turley, Robin E. Jensen y Mark Ashurst-McGee, “José el vidente”, Liahona, octubre de 2015, págs. 10–17.
“La piedra de vidente”, josephsmithpapers.org.

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